lunes, 30 de mayo de 2011

JESÚS POR LOS SUELOS EL REVÉS DE LA ASCENSIÓN

Escrito por: Juan Masiá Clavel [blogger] el 29 May 2011

“María echa de menos a Jesús,ya un mes ausente del cielo, y encarga a los ángeles búsqueda y captura.
Voló raudo Gabriel a Roma, mas Jesus ya no se hospeda alli. Voló raudo Rafael al comité de la JMJ, donde Jesus ni se presenta. Voló raudo Miguel a la cena del arzobispo con la patronal, pero de Jesus ni rastro, por supuesto.
Al fin, un sin techo de Entrevías dio el soplo: “Pasó por aqui, nos compró un bocata y se tomó un vino con nosotros. Dijo que iba a Libia y de allí a Sucumbios. Tiene un hombro magullado por las porras de los mosos en plaza de Cataluña, pero dice que vendrá a acampar a Sol el jueves...”
Los mensajeros angélicos dieron el recado a María, que suspiró musitando “¡Este hijo mio! No tiene arreglo. En visperas de la Ascension, no se le ocurre más que bajarse a los suelos…”

El P. Benjamín González Buelta tituló muy bien su libro “Bajarse al pobre”, para reflejar el mensaje de un “Jesús por los suelos”... Para subir a Dios, hay que bajar. Se trasciende descendiendo. Se entiende (en inglés “understand”) la vida, poniéndose debajo (en inglés: under-stand), como hizo Jesus.
Hay que celebrar la Ascensión bajándose a los suelos, prolongar el movimiento de Jesús, de parte del pueblo desfavorecido, discriminado, manipulado, explotado, oprimido o “injusticiado”.
A la hora de buscar el Reinado de Dios, es decir, el mundo justo, fraternal y sororal, tal como Dios lo desea, hay que subir, trepar y ascender, pero... cuesta abajo, por los suelos... El mensaje de la liturgia de la Ascensión se resume diciendo que “Jesús bajó a los suelos” y “El Que Vive” lo llena todo.
Quienes creen que Jesús vive y confiesan a diario en el Credo la fe en su victoria sobre la muerte (garantía de nuestra vida), descubren su presencia viva, no en lo alto de los cielos, sino en la bajo de la cotidianidad injusticiada, por los suelos.
¿Dónde esta El Que Vive? ¿Allá arriba? No, no os quedéis con embobamiento mirando al cielo. El Que Vive anda por los suelos. Lo de que se fue arriba es una metáfora de lenguaje simbólico apocalíptico de victoria, “elevación” o “exaltación” (Lc 24,51). Lo del asiento a la derecha del Padre (que no tiene nada que ver con la tristemente celebre “derechona” de Celtiberia) es lenguaje simbólico de juicio escatológico, “a la derecha del Padre”, (Act 1,11).
Pero, en realidad de verdad, donde esta El Que Vive es “delante, a vuestro lado y en todo”. Esos son los tres lenguajes claves de la Ascensión, que es auténtica “Descensión”.
El Que Vive va por delante y os espera en Galilea: Lenguaje simbólico del encuentro con Él en la praxis cotidiana, en Galilea le encontrarán (Mc 16, 7).
El Que Vive esta a vuestro lado: Lenguaje simbólico de su presencia en la comunidad enviada en misión, todos los días hasta el final (Mt 28, 19-20).
El Que Vive esta en todo y lo llena todo: bajó a los suelos para estar en todo llenándolo todo: Lenguaje simbólico místico-cósmico; está en todo, ascendió “para llenarlo todo” (en griego: ina pleróse ta panta).
Ya había dicho “Os conviene que me vaya” (Jn 16,7), para regresar como Éspíritu. Por eso no había que retenerle en su presencia física (Jn 20,17), para dejar que quien “lo llena todo” (Ef 4, 10) nos inunde con la presencia impalpable del “Dios Abba, padre y Madre de todos y todas, Fuente de la Vida que está sobre todos y todas, entre todos y todas, y en todos y todas” (Ef 4, 6). El mensaje de la Ascensión es: “Dejó de verse, pero no se evadió a las nubes; es impalpable pero está presente; su presencia es elusiva, pero real”. Tan verdad es que está en nuestro interior como que estamos en el suyo: “Alma, buscarMe has en tí, buscarte has en Mí”.
Este mensaje evangélico dejó sus huellas en textos de otras culturas, a través de intercambios poco explorados, desde Oriente Medio al noroeste indio, pasando por Afganistán. Leemos en el Sutra del Loto estas palabras: “He aquí que siempre habito entre vosotros, no he desaparecido, aunque usando estrategias salvíficas a veces me presento como extinguido y a veces como no extinguido. Si hay seres en otros lugares que suspiren por mí con reverencia, también habito entre ellos proclamando la excelencia del Dharma” (cap. 16).
Atisbamos la resonancia de la Ascensión en el telón de fondo de este Nirvana. El punto común es la presencia impalpable, la inmanencia elusiva de la Fuente de la Vida. Como dice el Sutra del Nirvana: “Aquí y ahora la Vida te vive... Todo cuanto vive ha sido engendrado por el Así-Siempre-Presente”.

domingo, 29 de mayo de 2011

El gran discurso antisistema y Manifestación Domingo 29 de Mayo en Sevilla



Comunicado de difusión de DRY Sevilla:


¡Volvemos a las calles!! y ahora con más fuerza. El 29 de Mayo tomaremos de nuevo las calles para reivindicar una Democracia Real. Difundid al máximo, si el 15m fuimos 10.000 el 29m seremos millones!! Domingo 29 Mayo a las 19.00h En twitter comentad por #29m. 

Esta convocatoria surgió de la Asamblea de las Setas (Sevilla) del Sábado 21 de Mayo. Esta asamblea aprobó la convocatoria por aclamación de la mayoría.
Fecha y hora: Domingo 29 de mayo del 2011, 19.00PM
Lugares: Tendrán lugar en los mismos sitios donde empezo y acabo las del 15 Mayo.


Evento en Facebook AQUÍ

viernes, 27 de mayo de 2011

HORA DE DESPERTAR

He pensado desde hace muchos años, y lo he escrito de vez en cuando, que España vivía en un estado de irrealidad parcial, incluso de delirio, sobre todo en la esfera pública, pero no solo en ella. Un delirio inducido por la clase política, alimentado por los medios, consentido por la ciudadanía, que aceptaba sin mucha dificultad la irrelevancia a cambio del halago, casi siempre de tipo identitario o festivo, o una mezcla de los dos. La broma empezó en los ochenta, cuando de la noche a la mañana nos hicimos modernos y amnésicos y el gobierno nos decía que España estaba de moda en el mundo, y Tierno Galván -¡Tierno Galván!- empezó la demagogia del político campechano y majete proclamando en las fiestas de San Isidro de Madrid aquello de “¡ El que no esté colocao que se coloque, y al loro!” Tierno Galván, que miró sonriente para otro lado, siendo alcalde, cuando un concejal le trajo pruebas de los primeros indicios de la infección que no ha dejado de agravarse con los años, la corrupción municipal que volvía cómplices a empresarios y a políticos.
Por un azar de la vida me encontré en la Expo de Sevilla en 1992 la noche de su clausura: en una terraza de no sé qué pabellón, entre una multitud de políticos y prebostes de diversa índole que comían gratis jamón de pata negra mientras estallaban en el horizonte los fuegos artificiales de la clausura. Era un símbolo tan demasiado evidente que ni siquiera servía para hacer literatura. Era la época de los grandes acontecimientos y no de los pequeños logros diarios, del despliegue obsceno de lujo y no de administración austera y rigurosa, de entusiasmo obligatorio. Llevar la contraria te convertía en algo peor que un reaccionario: en un malasombra. En esos años yo escribía una columna semanal en El País de Andalucía, cuando lo dirigía mi querida Soledad Gallego, a quien tuve la alegría grande de encontrar en Buenos Aires la semana pasada. Escribía denunciando el folklorismo obligatorio, el narcisismo de la identidad, el abandono de la enseñanza pública, el disparate de un televisión pagada con el dinero de todos en la que aparecían con frecuencia adivinos y brujas, la manía de los grandes gestos, las inauguraciones, las conmemoraciones, el despilfarro en lo superfluo y la mezquindad en lo necesario. Recuerdo un artículo en el que ironizaba sobre un curso de espíritu rociero para maestros que organizó ese año la Junta de Andalucía: hubo quien escribió al periódico llamándome traidor a mi tierra; hubo una carta colectiva de no sé cuantos ofendidos por mi artículo, entre ellos, por cierto, un obispo. Recuerdo un concejal que me acusaba de “criminalizar a los jóvenes” por sugerir que tal vez el fomento del alcoholismo colectivo no debiera estar entre las prioridades de una institución pública, después de una fiesta de la Cruz en Granada que duró más de una semana y que dejó media ciudad anegada en basuras.
El orgullo vacuo del ser ha dejado en segundo plano la dificultad y la satisfacción del hacer. Es algo que viene de antiguo, concretamente de la época de la Contrarreforma, cuando lo importante en la España inquisitorial consistía en mostrar que se era algo, a machamartillo, sin mezcla, sin sombra de duda; mostrar, sobre todo, que no se era: que no se era judío, o morisco, o hereje. Que esa obcecación en la pureza de sangre convertida en identidad colectiva haya sido la base de una gran parte de los discursos políticos ha sido para mí una de las grandes sorpresas de la democracia en España. Ser andaluz, ser vasco, ser canario, ser de donde sea, ser lo que sea, de nacimiento, para siempre, sin fisuras: ser de izquierdas, ser de derechas, ser católico, ser del Madrid, ser gay, ser de la cofradía de la Macarena, ser machote, ser joven. La omipresencia del ser cortocircuita de antemano cualquier debate: me critiacan no porque soy corrupto, sino porque soy valenciano; si dices algo en contra de mí no es porque tengas argumentos, sino porque eres de izquierdas, o porque eres de derechas, o porque eres de fuera; quien denuncia el maltrato de un animal en una fiesta bárbara está ofendiendo a los extremeños, o a los de Zamora,o de donde sea; si te parece mal que el gobierno de Galicia gaste no sé cuántos miles de millones de euros en un edificio faraónico es que eres un rojo; si te escandalizas de que España gaste más de 20 millones de euros en la célebre cúpula de Barceló en Ginebra es que eres de derechas, o que estás en contra del arte moderno; si te alarman los informes reiterados sobre el fracaso escolar en España es que tiene nostalgia de la educación franquista.
He visto a alcaldes y a autoridades autonómicas españolas de todos los colores tirar cantidades inmensas de dinero público viniendo a Nueva York en presuntos viajes promocionales que solo tienen eco en los informativos de sus comarcas, municipios o comunidades respectivas, ya que en el séquito suelen o solían venir periodistas, jefes de prensa, hasta sindicalistas. Los he visto alquilar uno de los salones más caros del Waldorf Astoria para “presentar” un premio de poesía. Presentar no se sabe a quién, porque entre el público solo estaban ellos, sus familiares más próximos y unos cuantos españoles de los que viven aquí. Cuando era director del Cervantes el jefe de protocolo de un jerarca autonómico me llamó para exigirme que saliera a recibir a su señoría a la puerta del edificio cuando él llegara en el coche oficial. Preferí esperarlo en el patio, que se estaba más fresco. Entró rodeado por un séquito que atascaba los pasillos del centro y cuando yo empezaba a explicarle algo tuvo a bien ponerse a hablar por el móvil y dejarnos a todos, al séquito y a mí, esperando durante varios minutos. “Era Plácido”, dijo, “que viene a sumarse a nuestro proyecto”. El proyecto en cuestión calculo que tardará un siglo en terminar de pagarse.
Lo que yo me preguntaba, y lo que preguntaba cada vez que veía a un economista, era cómo un país de mediana importancia podía permitirse tantos lujos. Y me preguntaba y me pregunto por qué la ciudadanía ha aceptado con tanta indiferencia tantos abusos, durante tanto tiempo. Por eso creo que el despertar forzoso al que parece que al fin estamos llegando ha de tener una parte de rebeldía práctica y otra de autocrítica. Rebeldía práctica para ponernos de acuerdo en hacer juntos un cierto número de cosas y no solo para enfatizar lo que ya somos, o lo que nos han dicho o imaginamos que somos: que haya listas abiertas y limitación de mandatos, que la administración sea austera, profesional y transparente, que se prescinda de lo superfluo para salvar lo imprescindible en los tiempos que vienen, que se debata con claridad el modelo educativo y el modelo productivo que nuestro país necesita para ser viable y para ser justo, que las mejoras graduales y en profundidad surgidas del consenso democrático estén siempre por encima de los gestos enfáticos, de los centenarios y los monumentos firmados por vedettes internacionales de la arquitectura.
Y autocrítica, insisto, para no ceder más al halago, para reflexionar sobre lo que cada uno puede hacer en su propio ámbito y quizás no hace con el empeño con que debiera: el profesor enseñar, el estudiante estudiar haciéndose responsable del privilegio que es la educación pública, el tan solo un poco enfermo no presentarse en urgencias, el periodista comprobando un dato o un nombre por segunda vez antes de escribirlos, el padre o la madre responsabilizándose de los buenos modales de su hijo, cada uno a lo suyo, en lo suyo, por fin ciudadanos y adultos, no adolescentes perpetuos, entre el letargo y la queja, miembros de una comunidad política sólida y abierta y no de una tribu ancestral: ciudadanos justos y benéficos, como decía tan cándidamente, tan conmovedoramente, la Constitución de 1812, trabajadores de todas clases, como decía la de 1931.
Lo más raro es que el espejismo haya durado tanto.



Por Antonio Muñoz Molina

martes, 24 de mayo de 2011

TÚ ERES LA REVOLUCIÓN

Hola, me llamo Juan, soy escritor y tengo 33 años, dos hijos y una hipoteca. Te escribo esto para agitar tu conciencia, seas quien seas, estés donde estés. Puede que, como yo, seas alguien que se gana razonablemente bien la vida. Puede que seas alguien que sufre por ver de dónde sacar la siguiente comida para su familia. Puede que seas un joven que quiere mirar con ilusión hacia un futuro que hoy por hoy se complica. Puede que seas alguien que ve más camino por detrás que por delante.

No me importa. Te hablo a ti.

Permíteme que te cuente algo de mi familia, para que nos conozcamos un poco. Crecí en un hogar de ideología profundamente conservadora y católica. Tenía todas las papeletas para ser un calco de mis padres. Si no ocurrió así fue gracias a un familiar que, cuando yo era adolescente, me explicó que la gente suele ofuscarse, simplificar su vida, optando por colores. Cuando son muy pequeños se hacen del Madrid o del Barça, de carne o de pescado, de perros o de gatos, de tinto o de blanco. Y por desgracia, también del PP o del PSOE.


Cuando uno se hace simpatizante de un partido político se produce una situación muy curiosa. Se empieza a coger tirria a los del bando contrario, se empiezan a jalear las victorias del propio. Y al igual que unos ven aquí falta y otros no, todo lo bueno de los tuyos se multiplica y lo de los otros se minimiza. Se empieza a nublar el juicio. Te repites a ti mismo los mensajes moralizantes de los tuyos una y otra vez. Acudes a los medios de comunicación que refuerzan tus ideas, y llamas sectarios al resto. Y ya has entrado en el bucle sin fin de la oveja votante, eres la mercancía perfecta con la que los partidos políticos trafican durante un par de semanas al año. Podrán ponerse guapos, podrán halagarte los oídos, amigo. No te engañes. Tú eres como un millonario octogenario seducido por una modelo. En cuanto obtengan de ti lo que quieren, ya puedes pudrirte.

Porque eso es lo que está sucediendo a tu alrededor. Este país se va a la mierda.

Puede parecerte mentira, sobre todo si tienes menos de veinte años, pero en este país seguimos pagando muy caro la puñetera guerra civil y la puñetera dictadura franquista. A mi me fusilaron familiares en y de los dos bandos, así que puedo afirmar con rotundidad que ambos lados se portaron como auténticos hijos de puta. Vamos, con el estilo habitual del ser humano: rastrero, egoísta, y vengativo, pero además con el prurito cabrón que otorga el haber nacido en esta piel de toro.

Desde aquella, y aún teniendo en cuenta que hoy en día siguen quedando restos fosilizados en el PP y el PSOE, muchos de nosotros hemos crecido en hogares donde el sentimiento enquistado hacía un bando o el otro era permanente. Es difícil romper esa tendencia, y por eso hoy en día nos encontramos con noticias como que un señor que es un mentiroso reconocido y presuntamente un corrupto, ampliará su mayoría en Valencia. No hay explicación racional ni sensata a eso. Es cierto que Zapatero ha gobernado desastrosamente, hundiendo a España aún más de lo que las circunstancias han marcado. El PSOE tiene que desaparecer del gobierno, pero ¿es acaso el PP la respuesta?

No.

Mariano Rajoy Brey es un señor que se ha limitado durante los últimos años impulsar una única ley, que es la del mínimo esfuerzo. Sabedor del tremendo batacazo electoral que aguarda al PSOE en las urnas, se ha limitado a aguardar, como un buitre, planeando sobre el cadáver de Zapatero. Esperando su turno para refocilarse con la carne del enemigo. Pero lo que el señor Rajoy ignora deliberadamente es que el cadáver que no ha contribuido a salvar es el de España. Cada ley sensata a la que se ha opuesto, cada idea que podría haber paliado el desastre que no ha apoyado, obligando a pactos bastardos y a compromisos políticos, ha puesto un clavo en el ataúd de ZP y diez en el de nuestros ciudadanos.

No, Rajoy no se merece gobernar. El único asiento que merece es uno en el banquillo de los acusados, por encubridor de la corrupción.

Es posible que no te hayas enterado bien de lo que centenares de miles de personas están reclamando en el conocido como movimiento #15m o Democracia Real Ya. Es posible, porque los medios de comunicación han informado tarde y mal de lo que sienten y quieren –queremos- esos jóvenes. Algunos periodistas, mentirosos y manipuladores como Cesar Vidal, incluso se han atrevido a afirmar que eran terroristas con conexiones con ETA y la kale borroka. Hasta este punto de cinismo, desvergüenza y zafiedad se avienen algunos cuando sus amos tiran de la correa.

Puede que vivas debajo de una piedra, pero si miras por la ventana de tu casa verás que las cosas no están igual que hace diez años. Si miras bien verás nueve millones de pobres. Verás que a las elecciones se presentan 123 políticos imputados por corrupción. Veras que los políticos y los medios de comunicación han convertido el diálogo público en un spot televisivo constante, negándose a aceptar preguntas en las ruedas de prensa. Verás que el PP y el PSOE están secuestrados por los bancos. Verás que donde tú te jubilas después de currar cuarenta años, los políticos lo hacen después de tan sólo once, y eso si tienes suerte, porque puede que no cobres la jubilación que ahora cotizas. Verás cinco millones de parados. Verás a la gente robando comida.

Hemos llegado a un punto en el que lo que se estableció en 1978 tiene que ser revisado urgentemente. Tenemos que reformar urgentemente la ley de partidos yresponsabilizar de la crisis a aquellos que la causaron. Y sólo hay una persona que puede conseguirlo.

Tú.

Muchas veces habrás escuchado la expresión “Voto útil”. ¿Para qué votar a un partido minoritario, si quiere que mi voto cuente? Créeme, cuenta. Todos lo hacen, por eso en Génova y en Ferraz están tan acojonados ante lo que está sucediendo, que es algo histórico. Una manifestación espontánea del sentir popular, prístina y sencilla.

Sólo queremos recuperar lo que es nuestro. La calle, la voz, las instituciones públicas. Queremos que se nos escuche, y que se nos ofrezcan propuestas, no eslóganes. Esfuerzo, no palabrería. Pluralidad, no bipartidismo. Compromiso con la sociedad, no con las multinacionales.

Antes de despedirnos, me gustaría pedirte que reflexiones un momento. Que pienses en cada una de las veces en las que has sentido que las cosas deberían ser de otro modo. Y piensa qué mensaje vas a dar el domingo a quienes te representan. Tienes la oportunidad de decirles a las claras: así no. No de esta manera. ¿Dejarás que te sigan utilizando o les darás donde más les duele?

Hagas lo que hagas, no te quedes en casa. Tú eres la revolución.

(Juan Gómez Jurado)
FUENTE: http://alt1040.com/2011/05/tu-eres-la-revolucion