lunes, 27 de junio de 2011

ERASMUS IP EN BUDAPEST (2ª parte)

Antes de empezar con la segunda parte de mi experiencia en Budapest, veo conveniente recordaros que participé en un Programa Intensivo (IP) de Erasmus de dos semanas acerca de cómo se pueden utilizar los métodos creativos frente a personas que hacen uso o abusan de drogas.
Existen varios métodos que se diferencian en que unos usan la música y las artes visuales, otros el teatro, la danza, la fotografía o las dinámicas de grupo, etc. Cada uno de los participantes del IP elegía a cuál de ellos apuntarse y aunque estos que he nombrado son los que se nos ofertaron, existen más.
La primera semana nosotros recibimos los talleres y participamos en ellos digamos ‘como alumnos’, aprendiendo al mismo tiempo cómo se deben dirigir tales talleres y la segunda los pusimos en práctica como ‘líderes’ del taller en un centro de Hungría llamado Megálló al que pueden acudir personas jóvenes con adicciones cuando necesitan ayuda.
El miércoles de la segunda semana unimos el trabajo realizado en los distintos talleres y junto a algunos de los chavales con los que trabajamos en Megálló actuamos en el Teatro Merlín de Budapest (e incluso salimos en televisión, AQUÍ tenéis la prueba jeje).
Siguiendo con el colectivo drogodependiente, tras su tratamiento médico de desintoxicación, los métodos creativos, a través del arte, la música, la danza o el drama, conducirían a los ‘clientes’ a su rehabilitación social.

Aunque en Budapest aprendimos a aplicar estos métodos en relación a la prevención y tratamiento del uso y abuso de drogas, pienso que los métodos creativos pueden ser utilizados para trabajar en muchos ámbitos e incluso pienso que deberían estar incluidos en los currículos de las escuelas, por los tremendos beneficios que aportan.
Las compañeras de Holanda explican en el trabajo que realizaron que no hay un método que sea el más utilizado en su país para el tratamiento de las adicciones, sino que se emplean los distintos tipos de terapia (música, danza, drama, artes visuales…) en función de las necesidades que se detecten en los ‘clientes’ y en el grado de motivación en el que se encuentre.
El empoderamiento hace referencia según la Rae a ‘conceder poder [a un colectivo desfavorecido socioeconómicamente] para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida’. Imaginad lo positivo que puede ser empoderar a una personas que ha sido drogodependiente y cuya autoestima y autoconcepto se han podido ver bastante afectados en el proceso.
Cada vez escucho con más frecuencia este término, y si tuviera que emplear una palabra que definiera cuál es el objetivo último del educador/a social en la sociedad, independientemente del ámbito y colectivo del que hablemos, diría que es el de EMPODERAR.
Para concluir con esta entrada, y de cara a la próxima, debéis saber que yo escogí el taller de música y artes visuales y estos son ejemplos de los resultados que se obtienen con este método, que nos mostraron las profesoras el primer día de taller:
Espero poder compartir con vosotros los tres vídeos que hicimos nosotros en el taller durante la primera semana, porque realmente trabajamos duro y conseguimos buenos resultados. ¡A ver si los consigo!
Principalmente, los métodos creativos son muy útiles para involucrar a la gente en cualquier tipo de terapia y una forma estupenda de empoderar y probablemente es por eso que es tan útil para tratar las adicciones.

miércoles, 15 de junio de 2011

19 de junio, 19 horas. TODAS LAS CALLES Y PLAZAS DE ESPAÑA Y EUROPA‏



En Sevilla, desde la Plaza de España
19 de junio, 19 horas
TODAS LAS CALLES Y PLAZAS DE ESPAÑA Y EUROPA
NO AL PACTO DEL EURO: No somos mercancía en manos de políticos y banqueros
El Pacto del euro: Nuevo atentado a la democracia UNA VEZ MÁS
UNA VEZ MÁS, los gobernantes europeos hacen suya una política engañosa para el ciudadano para beneficiar a las grandes corporaciones financieras y no defender a la ciudadanía.
El próximo 27 de junio, todos los gobiernos europeos, entre ellos España, firman en Bruselas el gran atraco socioeconómico de alcance internacional: el llamado Pacto del Euro, por el cual los políticos de la Unión Europea se ponen de acuerdo para legislar a las órdenes del Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Central Europeo (BCE) y el Banco Mundial (BM).
En caso de no cumplir estas órdenes, las agencias de calificación que han llevado a Grecia, Irlanda o Portugal a la ruina (Moody´s, Standard & Poor´s o Fitch) comenzarán de nuevo sus ataques.
¿Qué se firma cuándo se ratifica el Pacto del Euro?
-Los salarios del sector público deberán estar en consonancia con la competitividad del sector privado, ES DECIR: nuevos recortes al sector público que debe ofrecer los mismos beneficios que los salarios irrisorios del sector privado y el aumento de las jornadas laborales. Incluida la disminución notable de los empleados públicos.
-Para ello, todos los países deberán ajustar sus leyes a lo que dicten los bancos, ES DECIR: una vez más los países no legislarán a favor de la protección y de los intereses del ciudadano y sí lo harán a favor de las grandes corporaciones bancarias y los mercados.
-Se retrasarán las edades de jubilación en todos los países a corde con la esperanza de vida.
-Fomento de la competitividad: vincular los salarios con la productividad, tal y como se ha empezado a hacer ya en España con la última reforma laboral que aboga por flexibilizar los despidos, convenios y contratos, de esta forma se pone en peligro el actual sistema de negociación colectiva.
-Impulsar el despido barato y las Empresas de Trabajo Temporal (ETT). Los bancos rebajarán la fiscalidad para incentivar la contratación de los trabajadores, de esta manera se irá demoliendo el sistema de la Seguridad Social y se irá introduciendo la figura del “becario y del precario perpetuo”.
-Congelación de todas las pensiones.
-Reducción de ayudas sociales.
-Reducción de los sistemas de protección social empeorando la Seguridad Social.
-Reducción del gasto en educación pública de forma que, empeorándola, se promueva y se favorezca su privatización.
-Aumento de impuestos directos e indirectos a la ciudadanía y a la PYME y penalización en caso de no cumplir con el pago de estos impuestos a través de multas, intereses, comisiones, etc. -Cambios en nuestra constitución y en la de los países firmantes con el fin de “ajustar la economía según los parámetros del FMI, BCE y Banco Mundial” con la consiguiente pérdida de la soberanía de los pueblos.
UNA VEZ MÁS, los gobiernos no utilizan el poder político para legislar y frenar a los provocadores de la crisis como la banca internacional y los grandes fondos especulativos, por ejemplo, interviniendo a las corporaciones financieras, sino que además con la firma del Pacto del Euro  reforzarán a las grandes corporaciones financieras y adoptarán políticas que interesan a la banca y a las grandes empresas europeas. 
Como no teníamos bastante, todos los gobiernos independientemente de su color político, firman para comprometerse con las grandes corporaciones financieras y sacrificar, así, a los ciudadanos permitiendo UNA VEZ MÁS que los financieros sigan estafando al mundo utilizando productos financieros tan sofisticados como arriesgados y fraudulentos, permitiendo la usura bancaria.

Bajo el engaño de hacer frente a la deuda que atenaza a Europa es preciso aumentar la competitividad de las economías nacionales y que eso solo se puede conseguir reduciendo el coste del trabajo... UNA VEZ MÁS
Sigue sin hablarse de intervenir a los paraísos fiscales donde descansan las grandes fortunas y hacer leyes contra la evasión fiscal. Sigue sin hablarse de poner impuestos a las transacciones financieras, regular las agencias de calificación, etc. Sigue sin hablarse de medidas contra el paro y a favor del bienestar social.
Sigue sin plantearse una auditoría pública e independiente sobre la deuda a efectos de que la ciudadanía pueda saber qué es realmente la deuda pública y cuál es la que realmente corresponde a los bancos y a los fondos de inversión privados que según los datos que tenemos es la mayoría de la DEUDA.
UNA VEZ MÁS, nos sirven en bandeja el empobrecimiento de la sociedad en beneficio de ampliar las grandes fortunas y acentuar la brecha social.
De esa forma, se ampliará así, UNA VEZ MÁS, el récord histórico del beneficio de las grandes corporaciones financieras, se aumentará el récord histórico de los salarios de los consejeros delegados y ejecutivos y con ello alcanzaremos récords históricos de pobreza y paro.
La dificultad de acceder a esta información se debe a la falta de transparencia de las políticas y al temor a que toda Europa tome la calle.
HAY RAZONES, UNA VEZ MÁS, TOMA LA CALLE

martes, 14 de junio de 2011

Transición 2.0



La democracia que vivimos empieza a tener notables desajustes con respecto a la sociedad hiperconectada que hemos construido


Pocos ponen en duda la trascendencia del proceso político que se vivió en España entre mediados de 1975 y finales de 1978. Tras un golpe militar, una guerra civil, una durísima posguerra y una dictadura interminable, los españoles fuimos capaces de protagonizar, en muy pocos años, un cambio pacífico que dio lugar a una democracia plena. La transición española se convirtió en orgullo, ejemplo y referencia para todo el mundo.
El llamado “espíritu de la transición” logró que, en muy poco tiempo, los españoles fuésemos capaces de evolucionar hacia un sistema de democracia representativa. Con una agilidad inédita, España se reinventó. La democracia que establecimos era un fiel reflejo de la sociedad de entonces: la voz de los ciudadanos debía expresarse a través de un sistema de representantes que la transmitían, en cada ámbito, a los círculos del poder. El ciudadano tenía pocos medios para expresar su voluntad más allá de un voto cada cuatro años: la producción de información estaba reservada a quienes tenían control de los medios de comunicación, a quienes gestionaban periódicos, radios o televisiones, canales unidireccionales carentes de retorno. Un ciudadano podía llamar a la radio, pero ahí, en la irrelevancia, terminaba la capacidad de expresión pública de dicho ciudadano. Dicha expresión debía darse a través de procesos de representación colectiva mediante asociaciones, partidos y sindicatos.
Hace pocos meses, los ciudadanos de algunos países sometidos a regímenes políticos dictatoriales vieron que esa realidad social había cambiado. En Túnez, Egipto, Libia, Siria o Yemen, los ciudadanos comprobaron que las dictaduras en que vivían se sostenían gracias al férreo control del flujo de información. Los dictadores habían aprendido a controlar los medios de comunicación social, y eso les permitía transmitir a los ciudadanos y a otros países una aparente sensación de normalidad. Los ciudadanos encendían la televisión, escuchaban la radio o leían los periódicos y veían una falsa calma,una “información oficial” que construía la historia según convenía al sátrapa de turno. Si el entorno aparenta normalidad y yo me siento la rebelde, el raro soy yo, y estando privado de medios de expresión que difundan mi mensaje, mi capacidad de influir en la sociedad es nula.
De repente, los ciudadanos empezaron a recibir mensajes querompían la habitual armonía. Entraban en redes sociales y, al buscar los perfiles de sus amigos, se encontraban con que algunos integraban grupos en losque se expresaban voluntades de cambio, en los que no se seguía en absoluto la dialéctica oficial de normalidad. Leían blogs subversivos. Grupos de denuncia, lugares donde expresar una rabia y una frustración contenida durante años, sitios en los que informarse más allá del control de los medios tradicionales. Se dieron cuenta de que podían difundir mensajes, comunicarse, organizarse, expresarse directa y públicamente como ciudadanos. Fue el catalizador de las revueltas de la primavera árabe: a pesar de ser países con un acceso a la red poco generalizado, bastó la evidencia de que los ciudadanos no estaban solos en su frustración para provocar un efecto dominó que hizo caer a dictadores que hasta el último momento intentaron aplicar su torcida lógica: encarcelaron a bloggers, impidieron el acceso a Facebook o a Twitter, y llegaron a cerrar el acceso a la red de todo un país. Nada funcionó. La capacidad de control había desaparecido, la ciudadanía era ahora dueña de los medios de producción de información, la sociedad pasaba a funcionar con otras reglas.
Pero la evidencia de la capacidad de organización de los ciudadanos no se restringió a esos países. En España, obviamente, el escenario es distinto: no hablamos de derribar regímenes, de sátrapas, de tiranos o de entornos en los que el riesgo de expresarse en la calle puede fácilmente suponer morir bajo el fuego de armas que uno mismo ha pagado con sus impuestos.
El 15M es la primera manifestación que, evocando las dinámicas de la primavera árabe - indignación, protesta, ocupación de plazas,etc. - y explotando la capacidad de organización de los ciudadanos gracias a las redes sociales, tiene lugar en un país con plena legitimidad y garantías democráticas. El mundo desarrollado nos está mirando, porque saben que este fenómeno es claramente exportable - de hecho, ya ha sucedido. En España nadie intenta derribar un gobierno, ni atacar la legalidad vigente más allá de pequeñas señales de rebeldía, pero sí surge un consenso social en torno a la necesidad de cambios.
La democracia que vivimos empieza a tener notables desajustes con respecto a la sociedad bidireccional e hiperconectada que hemos construido. Sentimos que los políticos que votamos ya no nos representan, y que han construido un sistema que sustituye a la verdadera democracia con una partitocracia, con leyes electorales que alejan al votante del político, que plantean representantes que ni siquiera conocemos y a los que no podemos pedir responsabilidades, en estructuras de partidos nada democráticas y convertidas en monstruos burocráticos e ineficientes en los que prima el seguidismo, la autopreservación, el escalafón y la jerarquía. Estructuras en las que la corrupción campa a sus anchas, partidos convertidos en empresas cuyo fin es mantenerse en el poder a toda costa, que intercambian dinero y favores con otras empresas y lobbies para beneficiarlos cuando lleguen al poder a cambio de los medios necesarios para conseguirlo. Préstamos que desaparecen, facturas que se perdonan o se inflan según convenga, favores que se pagan con el erario público, amiguismo, nepotismo... todos los vicios que rodean a unos políticos convertidos en “clase política”, en una Corte de Versalles que se autoconcede privilegios, pensiones, cargos, sueldos multicompatibles, consejos de administración, retiros dorados...
La corrupción y la falta de control ante ciudadanos incapaces de expresarse colectivamente llegó a carcomer un requisito fundamental de la democracia: la separación de poderes. Los ciudadanos se distancian de la política, pasan a verla como un patético teatrillo que ocurre en un Parlamento donde los políticos representan una mala obra que a veces es comedia, pero casi siempre es tragedia. Vótanos, que después haremos lo que nos dé la gana. La democracia representativa se resiente: los políticos ya no representan a los ciudadanos, y los ciudadanos exigen redefinir la democracia para adaptarla a una sociedad que ha cambiado, en la que todos pueden expresarse y organizarse. Si el político actúa a espaldas del pueblo o se pone al servicio de intereses ilegítimos, el ciudadano lo ve y se organiza para evitarlo. Surgen manifestaciones que no están organizadas por partidos ni por sindicatos, sino por los propios ciudadanos. La torpeza de los políticos que pretenden ver conspiraciones y manos negras es evidenciada en pocos días. Son los ciudadanos llamando a la puerta.
El país está ahora a la espera de cambios: es preciso cambiar la ley electoral, dotar al sistema de una transparencia radical que evite la corrupción, regenerar la separación de poderes, y establecer controles ciudadanos que permitan exigir responsabilidades políticas inmediatas. Cambios importantes, que exigirán modificaciones radicales en temas considerados inamovibles. No importa. Son necesarios, porque el país va a ser completamente ingobernable si no se hacen. Un país con los indignados en la calle y con más de un 60% de los ciudadanos de acuerdo con sus reivindicaciones como revelan las recientes encuestas, no puede pretender seguir en la ilusión de una continuidad insostenible.
España exige un cambio. Queremos volver a asombrar al mundo con la reinvención pacífica de una democracia que necesita adaptarse al tiempo que le ha tocado vivir.
La responsabilidad de los políticos ahora es entender que están llamados a un momento histórico, y recuperar ese “espíritu de la transición”. Abandonar el dontancredismo, el “aquí no pasa nada” o el “cuando vuelva a abrir los ojos, los indignados habrán desaparecido”. Dejar de intentar arreglar el problema con las herramientas inadecuadas, con las mismas herramientas que lo produjeron.
El mundo nos observa. España empieza una nueva transición: la Transición 2.0.
 Enrique Dans es Profesor de IE Business School.